Se dice en el contexto del zazen, pero se aplica al tai chi, al yoga y a cualquier actividad que uno desee realizar. Si uno mismo no se da las condiciones, realmente no puede llevar a cabo la
práctica (o el aprendizaje).
El tiempo
Para incluir una nueva actividad en la rutina diaria o semanal, hay que disponer de tiempo. Si la primera frase es “yo no tengo (o tengo muy poco) tiempo disponible” la actividad está destinada
al fracaso. Nadie más que tú tienes que hacer algo respecto al tiempo. El tiempo disponible tiene que ser tuyo, no de los otros. Los otros dan la clase, ya disponen de su tiempo para ello.
También es importante disponer del tiempo previo y posterior. No es lo mismo llegar apurado sobre la hora, que tener la posibilidad de ir lento y descansar unos minutos al llegar. Tampoco es lo
mismo tener que salir a las apuradas, que poder disfrutar del cierre sin pensamientos de ansiedad.
Durante los años que llevo dando la clase de tai chi en el parque los sábados a la mañana he tenido alumnos que me han pedido que sea mas tarde, mas temprano, otro día, mas larga, mas corta,
suspenderla, no suspenderla… como si ese cambio representara una solución a su agenda o a su resistencia.
El dinero
La mayoría de las actividades tienen un costo, alto, bajo, ecuánime, pero lo tienen. Hay que disponer de ese dinero para realizar la actividad y pagar como y cuando corresponde.
Las personas que nos dedicamos a esto, generalmente nuestro objetivo principal no es el dinero, pero sí merecemos ser respetados en ese aspecto. Y aunque podemos ser contemplativos en algunos
casos, esperamos que nos paguen.
La práctica “espiritual”, por decirlo de alguna manera, no excluye automáticamente el dinero porque nuestra vida sigue pasando también por las cosas materiales, en la gran mayoría de los casos.
Siempre pido que en las clases paguen con cambio (y agradezco cuando lo hacen), ya que es muy difícil para uno conseguir vuelto para todos. Es mucho más simple que cada alumno se encargue de
conseguir su propio cambio. Es una cuestión de atención, de disponerse previamente a hacerlo.
El respeto por las pautas
Cada grupo y cada lugar de práctica poseen sus propias pautas. Las básicas: llegar en horario y cuidar el ámbito de la clase. Cuando una persona llega tarde afecta a todos los que ya están
concentrados. Es importante darse las condiciones para poder llegar a horario. Lo mismo sucede con el espacio, cuidar el orden, la limpieza, estar atento a las propias pertenencias, etc. Cuando
algo se rompe o se pierde, todo el grupo se ve afectado.
En algunos casos se requiere una vestimenta particular. Es importante poder cumplir con ello. Forma parte del respeto por la disciplina. En el Dojo Zen se solicita llevar ropa oscura y dejar los
zapatos bien acomodados contra la pared. ¿Porqué? No tiene importancia, son las pautas necesarias a cumplir. Con el tiempo, las comprendemos.
Cada lugar tiene sus pautas, están desde antes que tu y seguirán estando luego que dejes de practicar. No dependen de las individualidades y hacen funcionar al conjunto.
La tarea
En muchos casos es necesario realizar alguna actividad complementaria de manera individual o en la casa. En el caso del tai chi o la meditación la tarea siempre es practicar.
Hacer la tarea es la única forma que uno tiene para evaluar su propio avance y siempre surgen dudas que luego se llevan a la clase y retroalimentan el proceso propio y de los otros.
¿Qué sentido tiene aprender algo que uno nunca va a llevar a cabo? Es necesario superponerse a la vergüenza, a la sensación de tontera y simplemente practicar, mas allá de lo que salga bien o
mal.
La continuidad
Ninguna actividad se aprende en poco tiempo y cada tanto. Nunca vi una publicidad que diga “Ven a veces y poquito para lograr ser el mejor”.
Todas estas condiciones que uno debe darse para poder practicar, se las debe dar continuamente. Día tras día, semana tras semana. Eso no significa planificar todo a largo plazo. Por supuesto que
si por algún motivo te vieras forzado a dejar, esta bien. Sino que tiene que ver con la negligencia o indulgencia en que todos caemos cada tanto. Implica ser sincero con uno mismo, realmente
sincerarse respecto a que si el hecho de no poder tener continuidad en la práctica no es un auto-boicot.
La continuidad y la perseverancia son factores muy importantes de la práctica de cualquier disciplina o actividad. Allí está la posibilidad de aprender algo, sino se diluye.
Nadie va a organizar tu vida para estas condiciones se te den. Si quieres practicar tienes que darte las condiciones para que sea posible, sino ¿realmente quieres practicar? El precio de la
práctica es practicar y para ello tiene que haber un renunciamiento previo: el tiempo o dinero que antes destinabas a otra cosa, la atención sobre la ropa adecuada, el esfuerzo de la continuidad…
Para practicar tienes que poder practicar y para poder practicar, tienes que darte las condiciones!
El té tiene cafeína o teína, pero su efecto en el organismo es diferente ya que su proceso de asimilación es más lento que en el café, y además podemos encontrar distintos tipos de té con mayor o
menor efecto estimulante, pero siempre es mucho menor que en el café. Además que al té se le añaden una propiedades beneficiosas para el organismo que ya no son cuestionables, como la cantidad de
vitaminas, minerales y sobre todo antioxidantes.
De mí hay poco que hablar pero lo que es cierto que en mi búsqueda por encontrar un trabajo satisfactorio hallé la idea de abrir una pequeña tienda de té, ya no solo como mero negocio sino el
hecho de crear un pequeño rincón donde los amantes del té puedan saborear todo su misterio y belleza. Hay clientes que me han comentado que la tienda es como un cuento, y a mí me encantan los
cuentos y tal vez algo de eso se vea reflejado en ella.
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Apego
Todas esas cosas a las que nos agarramos en este momento: pensamientos, emociones, sensaciones, costumbres, patrones de conducta, patrones
mentales. Debemos soltarlas absolutamente todas.
Apuro
No tener apuro por resolver, por mejorar, por aprender. Al apurarse uno se adelanta y se pierde el momento presente.
Atención
Estar atentos al momento presente, a lo que sucede aquí y ahora. Lo que sea que esté sucediendo, a eso hay que darle la atención. Sin
juzgar.
Ceder
No ponerse a la defensiva. Todo pasa alrededor nuestro, tomarlo es una decisión personal. Ceder implica fortaleza y mantenerse atento.
Codicia
No querer aprender todo en poco tiempo. Lo importante no son los movimientos, ni la cantidad que se pueden practicar. La calidad, la atención es
lo que importa.
Compromiso
El compromiso es con uno mismo. Pero si uno no lo cumple, simplemente comienza de nuevo, sin culpas, sin auto-reproches, sin vergüenza.
Confianza
Cuando nos observamos y atendemos, sentimos cual es el camino. Fe y confianza en las respuestas que surgen de nuestro interior son la
clave.
Contención
Cuando cada uno de nosotros respeta y está atento a las pautas y a la práctica, nos convertimos en una parte del contenedor que cada uno de
nosotros necesita.
Disciplina
Continuar practicando sin importar las dudas y los pensamientos negativos que aparecen en la mente. Tomar conocimiento de lo que sucede en
nuestro interior, sin que ello nos paralice ni sea una excusa.
Dudas
Todo el tiempo surgen dudas y preguntas. Darles tiempo, la mayoría de las veces se responden solas si nos mantenemos atentos. Sino, respetar los
momentos para expresarlas.
Esfuerzo
Cuando uno está atento, todo sale naturalmente. Si hay esfuerzo, hay pensamientos. Cada uno practica con su propio cuerpo, en su lugar, a su
ritmo.
Excusas
Todo el tiempo se nos ocurren motivos por los cuales no practicar. ¿Cuál es realmente válido?
Impulso
Nuestro cuerpo está programado para responder automáticamente. Observar la necesidad y trascender el impulso es muy importante en la
práctica.
Incomodidad
Todo lo que nos molesta de nosotros mismo durante la práctica, de los otros o de la clase, es natural. Aun así debemos seguir concentrados,
evitando que las incomodidades se conviertan en excusas.
Observación
Mirar hacia adentro nuestro para realmente ver lo que sucede. Debemos dejar de prestar atención a lo externo.
Opuestos
Todo lo que existe es una entidad porque su opuesto también existe. La totalidad de cada cosa tiene dos partes, debemos verlas ambas.
Pasos
Un paso a la vez, de esa manera caminamos. Nunca hacemos dos cosas juntas, no podemos levantar un pie antes de apoyar el otro.
Perseverancia
Es la capacidad de cumplir con el compromiso, de manera simple, sin agregados innecesarios, sin excusas, aunque sea durante cinco minutos.
Poder
Cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar lo que desea cambiar, tiene el poder de lograr su propia armonía, su propio equilibrio.
Práctica
El único secreto real. Solo hay que practicar, con confianza, perseverancia, compromiso, disciplina, sin esfuerzo. Practicar, practicar,
practicar.
Puntualidad
Parte del compromiso con uno mismo y la contención del grupo es llegar a la hora indicada. La impuntualidad afecta a los compañeros.
Resistencia
Todo el diálogo interno que surge responde a la resistencia. Siempre hay algo de que quejarnos. Debemos dejar de lado esa resistencia. En la
entrega, uno fluye.
Silencio
Respetar el silencio durante la clase, realizar las preguntas y las sociales al terminar. Los pensamientos que surgen durante la práctica deben
pasar, sin apegarnos a ellos.
Soledad
Cada uno practica solo, en grupo. Cada cosa que uno hace, cada movimiento que comprende, lo hace en su intimidad, con otra persona al lado que
está pasando por algo parecido
(extraído de Té-inspiro)
La de mayor autoridad era la Vieja Tetera Desportillada (que, a pesar de ello, no había perdido su dignidad y buenas maneras). Al parecer, había abandonado muchas de sus pasadas vanidades. Entre
el barullo que armaban todos, tratando de apabullarse unos a otros con sus viejas glorias, la tetera emitió un pequeño silbido e impuso silencio.
- ¡Dejad ya tantos lamentos inútiles! ¿No os dais cuenta de que esta noche tenemos la suerte de que haya venido aquí Gabriela, a demostrarnos qué cosa tan buena puede ser (al contrario de lo que
creen los necios) ir por el mundo con sólo un pie descalzo?
Gabriela comprendió que, para ellos, el "pie descalzo" podía ser la falta de un asa o de una tapadera; un desportillado en el borde o una grieta.
- Es verdad- dijo la Jarra de Leche, que según se veía, era la que seguía en autoridad a la tetera y, además, parecían viejas parientas- .Mejor será que hablemos de nuestros recuerdos. ¡Es
nuestra única forma de volver a vivir!
Uno por uno, contaron sus historias. La Jarra decía:
- ¡Qué tiempos aquellos! ¿No es verdad, prima Tetera? ¿Te acuerdas de cuando llegaba yo a la mesa, llena de leche caliente y espumosa…? Todos los niños me querían. Había uno al que le divertía
mucho que dejara verter un poquito en el mantel… Y me empujaba un poco, con disimulo. En aquellos días, había muchos niños en la casa. Cuando llegaba yo a las meriendas, todos alargaban las manos
hacia mí, todos querían ser el primero en servirse de mí… Sí, eran muchos, muchos más que ahora. Siempre tan alegres, contándose tantas cosas los unos a los otros. Eran un poco embusteros, eso
sí. Querida prima Tetera, si tienes buena memoria, no habrás olvidado nuestra llegada a la mesa de las meriendas… ¡Era un cortejo triunfal!- Lanzó un cascado suspiro, pues, aunque no se veía, lo
cierto era que su fondo estaba rajado-. ¿Recuerdas cómo mezclaban nuestros dos contenidos en sus tazas? De aquel vaho nacían todos los sucesos, todos los cuentos que allí se oían…
- Es verdad- murmuró la Vieja Tetera Desportillada con voz temblorosa, porque a su pesar la conmovían aquellos recuerdos-. A medida que se vaciaban y volvían a llenar las tazas, sus voces se
animaban, subían de tono, se quitaban las palabras los unos a los otros… Yo les provocaba; era muy fácil para mí. Como todo el mundo sabe, yo llevo en mi vientre, bullendo en un precioso aroma,
historias de China, Ceilán… ¡Leyendas tan antiguas como leones dormidos!
- ¿Por qué "leones dormidos"?- murmuró, al oído de su compañero, el Azucarero de los Dibujos Azules, que, a juzgar por sus delicados dibujos, pertenecía a la misma familia que la Vieja Tetera y
la Jarra de Leche-. Me parece que la abuela chochea…
El otro azucarero, único superviviente de una familia más modesta, le mandó callar. Sentía mucho respeto y admiración por la Vieja Tetera.
- ¿Por qué no venís también a nuestras meriendas…?- preguntó Gabriela tímidamente-. ¡Tendría con quien hablar, tendría algunos amigos…!
- Ay, bien a la vista está… en lo que se refiere a mi caso particular.- La Vieja Tetera hablaba despacio y con solemnidad-. Un día, el más pequeño de los Niños de la Casa (un niño muy travieso,
aunque simpático) disputaba su turno con el hermano mayor. Tirón por aquí, tirón por allá… Entre los dos, me dejaron caer al suelo. Ya ves: me rajé de arriba abajo y, desde entonces, perdía todo
el té por la ranura. Y no sólo el té… También mi hermosa voz, que todos admiraban. ¡Tan sólo darme un golpecito con una cucharilla, y parecía sonar una campana!... ¿No es cierto, prima Jarra de
Leche?... Pero, en estas condiciones, no puedo asistir a ninguna merienda, hija mía.
Un aroma a té se esparció por el estante de los arrinconados: los recuerdos tienen, cada cual, su perfume particular.
(Los artículos que siguen tienen la debida autorización de nuestros amigos de taichi del parque)
Los movimientos de tai chi tienen tantas facetas que es prácticamente imposible ejecutarlos a la perfección. Además, como el cuerpo guarda
las emociones en los músculos, los tendones y los nervios, la ejecución del movimiento depende del estado emocional de la persona, haciéndolo mas estable, menos fluido, rígido, suave o tenso cada
vez, pero siempre imperfecto.
La intención del arte no es la búsqueda de la perfección. No buscamos los practicantes adquirir la capacidad de poder considerar muchas variables a la vez (la postura, la respiración, el estado
de la mente, la tensión en los músculos y más y más…) para lograr en un 100% el objetivo, sino a través del movimiento conectarse con lo interno, con lo que está sucediendo por dentro de uno y
sentir.
Lo que uno percibe a través del movimiento es distinto cada vez que lo ejecuta. Es imposible intentar percibir todo a la vez, entonces unas veces percibimos las dificultades en la respiración,
otras veces el maestro nos muestra los errores en la postura y otras veces nos alegramos por lo bien que estamos practicando. No importa el orden, ni si es un éxito o un fracaso, solamente uno se
conecta con lo que está sucediendo y de ello aprende.
La mente, nublada por lo que escucha del entorno, nos pide perfección y auto-exigencia hasta lograrla. Pero la perfección en el tai chi no tiene sentido ya que lo que busca la mente está fuera y
va en contra de la intención del arte porque lo desconecta a uno de lo interno.
La energía circula en el universo (interno y externo) en constante mutación. Siempre hay cambio, el momento de perfección es ínfimo, impermanente. Ya he comentado que la perfección es
estancamiento, en ese estado la energía se agota y muere. Además, la perfección esclaviza. Cuando uno logra realizar algo de manera
perfecta, la primera emoción que surge a continuación es el miedo a la pérdida. Perder eso que tanto costó perfeccionar genera sufrimiento, innecesario por cierto, pero
presente.
Nos volvemos esclavos de la perfección, realizando lo necesario a costa de mantenerla. Dejamos de hacer lo que queremos y disfrutamos por hacer lo que la perfección nos demanda. Perdemos muchas
veces el sentido de la vida, la conexión con uno mismo y con el aquí y ahora por sostener la perfección de…
… la casa perfectamente limpia, corriendo atrás de cada uno que la ensucia en vez de
disfrutar el pequeño momento de orden.
… la cama perfectamente tendida, evitando sentarnos en ella para ponernos los zapatos, lastimándonos las lumbares al calzarnos de parados.
… la ropa perfectamente planchada, sentándonos con cuidado para que no se arrugue y tensando todos los músculos en ese proceso.
... el cuerpo en su peso perfecto, sufriendo por no comer nada de eso que nos gusta hasta que en las vacaciones engordas 5 kilos.
… la piel tersa perfecta sin arrugas, gastando un montón de tiempo y dinero en cremas anti-age, para que de todos modos la arruga aparezca por el estrés con el que
vives.
Luego de alcanzar la perfección uno se vuelve prisionera y la vida se torna vacía. Sabiendo este resultado, ¿tiene sentido buscar la perfección? Por supuesto que no. Pero todos, en algún momento
de la vida, en algún espacio y cuestión particular buscamos obsesivamente la perfección y somos cautivos de ésta. Reconozcamos y soltemos eso.
Lo imperfecto es lo que nos hace distintos entre si. Permitirnos la imperfección en todo, absolutamente todo, nos hace libres, nos permite fluir con la energía de universo, cambiar,
evolucionar.
El movimiento en el tai chi es imperfecto, porque es la única manera de que la energía fluya y es esa la intención del arte.
Toma por lo menos tres años aprender una Forma de tai chi chuan de manera tal que se ejecute a partir de la circulación de la energía en coordinación con la respiración y las posturas. Luego es
necesario aprender a movilizar la energía con la intención y lograr la armonía interna. Aun luego de haber logrado esto, quedan todavía cosas por aprender antes de poderse considerar un
practicante competente del tai chi. Hay que aprender a fortalecer la energía con la práctica, desarrollar el “sentido del enemigo” y por último, aprender a entrenar el “jin” (poder interno)
durante la Forma.
En el tai chi, el “jin” juega un importante rol. Cuando el “qi” (energía”) es fuerte el
“jin” (poder interno) también será fuerte. Una forma importante de fortalecer la energía es practicar cada vez más lento. Este es el aspecto yin del tai chi chuan que ayuda a construir la mente y
la energía con fortaleza y concentración. Si normalmente su práctica lleva 10 minutos incremente el tiempo a 15, luego a 20 minutos, sin agregar respiraciones adicionales.
La práctica es la misma pero la respiración que permite guiar la energía es cada vez más lenta y profunda. Para lograr esto, la mente y el cuerpo deben estar calmados y relajados, la energía debe
estar en plenitud, primero en el abdomen y luego en todo el cuerpo. Si es posible lentificar la Forma al máximo la energía fluirá suavemente, la mente estará muy calma y las posturas serán
relejadas. Al realizar la Forma a esta velocidad el pulso y los latidos del corazón serán también más lentos y uno se encontrará en un estado auto hipnótico meditativo. Apenas se notará el cuerpo
físico, en cambio uno se sentirá como una esfera de energía. En este punto uno es como transparente.
Desarrollar el “sentido del enemigo”
Aun cuando uno logra
ejecutar la Forma de manera perfecta, puede parecer muerta. Para darle vida a la secuencia es necesario desarrollar el sentido del enemigo. Al practicar la forma hay que imaginar un adversario
frente a uno y percibir claramente los movimientos que éste realiza y la forma de interactuar con el mismo. La capacidad de visualizar esto de manera realista ayudará en gran medida a mejorar las
técnicas, más aun si se complementa con práctica marcial en parejas.
Habrá veces que no se utilizará esta visualización pero cada vez que se ejecute la Forma los movimientos estarán impregnados de este conocimiento sobre como interactuar con un oponente. Cuanto
más se practique con el enemigo imaginario, mas vivos serán los movimientos, porque al practicar de esta manera uno aprende a aplicar la energía y el poder interno de forma natural y el propio
espíritu se funde con la Forma. Es como la música, si un músico solamente ejecuta la melodía con la técnica y otro la ejecuta con su corazón y alma, las dos serán distintas. En un caso la música
es vacía, en el otro caso está viva y te llega adentro.
Si no se aprende a incorporar el “jin” en la Forma, aunque se practiquen muchos años, estas secuencias estarán vacías. Para que la Forma adquiera sentido, hay que combinar el poder interno con la
técnica. Una forma de lograr esto es practicar el tai chi de manera rápida. Este es el aspecto yang del tai chi, que lleva a manifestar la energía interna de manera externa. Una vez que se logra
ejecutar la Forma de manera automática y coordinada con la respiración y la circulación de la energía hay que practicar rápido y cada vez más rápido.
Si alguna vez uno se encuentra en una situación real de combate, en el mismo los movimientos serán veloces y es necesario responder aun con más velocidad para lograr una defensa adecuada. Si sólo
se practica lento, cuando sea necesario moverse rápidamente la energía colapsará, las posturas serán inestables y la intención se perderá. Si esto sucede, no será posible utilizar el poder
interno. De esta manera, es necesario practicar la Forma con celeridad hasta lograr hacerlo a velocidad de combate. Pero esta práctica debe ser progresiva para no perder lo esencial del tai chi:
la concentración, el equilibrio, la respiración y las posturas.
Para poder interpretar las Formas de tai chi del estilo yang es necesario primero comprender cómo una Forma es creada y los propósitos a los que ésta sirve. El tai chi chuan no es una danza o un
movimientos abstracto. Una comprensión acertada de las raíces de este arte permitirá una práctica más efectiva.
Tres niveles en la Forma
Una secuencia de movimientos marciales es una combinación de muchas técnicas, construida en la imaginación del creador, de manera tal que refleje un combate real. El creador de una Forma debe ser
un experto en el estilo y con experiencia suficiente para ver las ventajas y desventajas de un movimiento, técnica o postura. Dentro de una secuencia marcial se encuentran escondidos los secretos
de las técnicas de cada estilo en particular. Las Formas marciales chinas comúnmente contienen dos o tres niveles de técnicas de combate. El primer nivel es la aplicación obvia del movimiento y
permite comprender lo fundamental del estilo.
El segundo nivel es más profundo y usualmente no tan obvio como los movimientos de la Forma. Por ejemplo, la secuencia puede tener una postura de paso en falso en un momento determinado. Esta
postura permite al practicante patear cuando es necesario pero esta patada puede no estar en realidad dentro de la secuencia. Los practicantes experimentados normalmente pueden ver dentro de la
Forma para comprender este segundo nivel de aplicación.
El tercer nivel es el más difícil de ver y contiene habitualmente las técnicas más efectivas de cada estilo. Este nivel de técnicas implica mas movimientos o pasos de los que se muestran en la
Forma y deben ser explicados y analizados en detalle por el Maestro mismo. Entonces, cuando un artista marcial competente tiene la capacidad de comprender el tercer nivel de una secuencia
comprende además los secretos del arte marcial y las distintas técnicas de combate en profundidad.
Por lo tanto, la secuencia marcial del tai chi chuan tiene diversos propósitos:
» La Forma permite preservar la esencia de un estilo y sus técnicas. Es como un libro de texto que contiene las bases para el conocimiento del arte.
» La Forma se utiliza para entrenar a un practicante en las técnicas particulares de cada estilo. Cuando un estudiante practica la secuencia regularmente, puede perfeccionar las técnicas y
construir una buena base en esta disciplina.
» La Forma también se utiliza para entrenar la paciencia, perseverancia y fortaleza del practicante, como también las posturas y movimientos.
» Por último, la Forma permite al estudiante construir un sentido del enemigo. De la continua práctica con un oponente imaginario es posible darle vida a las técnicas y hacerlas más efectivas en
combate.
La secuencias del tai chi chuan fueron creadas con estos mismo propósitos. Sin embargo, al ser un estilo marcial interno, también se entrena la coordinación mental, la respiración, la energía y
los movimientos. Debido a esto, el aspecto yang del entrenamiento del tai chi surge lentamente al inicio y luego gradualmente incorpora velocidad y la manifestación externa de la esencia interna.
El aspecto yin de entrenamiento es practicar el tai chi a una velocidad cada vez más lenta, para cultivar la mente meditativa, la coordinación con la respiración y potenciar la energía
interna.
Los movimientos fundamentales
El tai chi chuan estilo yang posee diversas Formas: 24, 48, 81, 88, 105 o más posturas dependiendo, en parte, del método utilizado para contar las mismas, pero posee solamente 37 movimientos
fundamentales. Estas posturas conforman la base de las mas de 250 aplicaciones marciales del tai chi chuan yang. Dentro de cada Forma los movimientos se repiten una o varias veces. Esto se tiene
dos motivos:
» Para incrementar la cantidad de veces que se practican las posturas consideradas como más importantes. Esto naturalmente ayuda a aprenderlas más rápidamente. Por ejemplo, repeler, tirar atrás,
presionar y empujar, consideradas las formas más básicas del combate, se repiten varias veces en cada Forma.
» Para incrementar la duración de la práctica de cada secuencia. Cuando los primeros practicantes de tai chi chuan vieron que las Formas cortas no eran suficientes para satisfacer sus
necesidades, naturalmente incrementaron el tiempo de práctica repitiendo algunos de los movimientos.
Si la intención es practicar el tai chi chuan en profundidad es importante ejecutar tres veces la Forma a la mañana y tres veces a la tarde. La primera vez es para preparar el cuerpo, la segunda
es para entrenarse en el movimiento de la energía y la tercera es para una recuperación relajada.
Como estamos acostumbrados a vivir en el exceso, nos sentimos cómodos en ese lugar. Estar en el centro es incomodo, porque es nuevo y es raro.
En las primeras clases de tai chi o chi kung, cuando buscamos alinear la columna, es útil trabajar contra la pared ya que la rectitud de la misma nos ayuda a sentir la no-rectitud de nuestra
columna. La primera sensación que surge al tener la columna rectificada es la incomodidad, se siente raro.
Los músculos y articulaciones están acomodados de manera desalineada y cuando les requerimos alineación, duelen, se quejan y se raspan hasta que se acostumbran a la nueva postura. Esto lleva
varias clases y mucha perseverancia y práctica, ya que en general vuelven a su antigua postura desalineada, o sea a lo cómodo.
La incomodidad surge de cambio, del reconocimiento del error, de lo desconocido. Pero es un buen cambio. Encontrar el centro es incómodo porque nos muestra lo lejos que estábamos del mismo cuando
vivíamos en los extremos. Encontrar el límite de la armonía es incomodo porque nos recuerda la cantidad de veces que nos permitimos salirnos muy lejos del mismo y lo que nos costó regresar.

Al principio, no hay comodidad en el centro. Es necesaria la aceptación de lo que hemos hecho y soltar el pasado. Dejar las culpas de lado, no importa lo que fue o lo que no fue. Lo importante
que encontramos el centro de nuestra armonía y ahora podemos comenzar a vivir de otra manera.
Luego de un tiempo, lo que se vuelve incomodo es el extremo y cuando surge la incomodidad es que nos damos cuenta donde está el límite de la armonía y aprendemos a decir “No! Hasta acá
llegué!”
Y volvemos al centro.
Es de conocimiento general que la dieta equilibrada y el ejercicio regular son necesarios para mantener el cuerpo sano y fuerte. Sin ejercicio el cuerpo pierde acondicionamiento. Sin una dieta
sana carecemos de los nutrientes necesarios para mantener la salud. Sin embargo, podría decirse que el aire es más importante que la alimentación y el ejercicio. Como trabajamos arduamente para
ganar dinero para comprar comida, valoramos la comida. El aire es gratis, entonces es fácil olvidar su importancia.
La respiración, junto con la digestión, los patrones de sueño y la circulación de la sangre, es parte de las funciones cíclicas del cuerpo humano, pero es usualmente pasada por alto y pocas veces
practicada. Los ejercicios de respiración taoísta son prácticas orientadas a activar el músculo diafragma, expandir los pulmones e invocar la respuesta natural del cuerpo hacia la relajación.
Estas prácticas pueden utilizarse por separado o sumadas a otras técnicas de meditación y artes marciales permitiendo alcanzar mayores niveles de salud física y mental.
La respiración abdominal natural
Es una respiración que podemos realizar habitualmente durante el día. En este tipo de respiración, al inhalar el diafragma se expande y se mueve presionando el ombligo hacia afuera. En la
exhalación, el diafragma se relaja y el ombligo vuelve hacia adentro. Esta respiración debe ser profunda, lenta, suave y uniforme. Esto permite que el cuerpo reciba más oxígeno y elimine también
mayor cantidad de dióxido de carbono, lo que conlleva varios beneficios como bajar la presión arterial, disminuir el ritmo cardíaco y la mayor eliminación de toxinas.
La respiración inversa
Esta técnica recibe el nombre debido a que es al revés que la respiración abdominal natural. Al inhalar se contrae el abdomen llenando la parte superior de los pulmones y contrayendo los demás
órganos. Al exhalar, el abdomen se expande y la respiración se suelta hacia dentro del cuerpo. De manera consciente o no, todas las personas utilizan este tipo de respiración. Es la forma en que
instintivamente respiramos al realizar un esfuerzo físico, como al empujar algo.
La respiración se mueve verticalmente hacia arriba y hacia abajo del cuerpo, como una bomba. Pero también lo hace de manera horizontal, hacia adelante y atrás en el ombligo con la exhalación. Es
importante que este tipo de respiración no sea el habitual ya que el exceso de práctica o la práctica incorrecta de la técnica puede traer problemas de salud. Adicionalmente no está recomendada
para personas que sufren de hipertensión. (…)
La respiración en el Dantien
(…) A pesar de que existen tres dantien principales en el cuerpo humano, esta técnica de respiración focaliza en el inferior, ubicado cuatro
dedos por debajo del ombligo. Esta respiración incorpora la parte baja de la espalda (a la altura de los riñones) dentro de la práctica de respiración profunda. En este caso la mente se debe
concentrar en el dantien y el pecho mantener relajado, mientras que el abdomen y la parte baja de la espalda se expanden en la inhalación y se contraen con la exhalación. Existe un punto de
acupuntura muy importante en esta zona de la espalda llamado “ming men” que se ve estimulado con esta práctica de respiración. La medicina taoísta explica que cuando los riñones son estimulados,
la vitalidad de cuerpo y la energía también mejoran.
La respiración embrionaria
(…) Esta técnica lleva a que la respiración se realice como un movimiento interno sin esfuerzo. La respiración se torna tan natural que uno no se
da cuenta que está respirando, como si fuera un bebe dentro del útero materno. El espíritu y la respiración se alinean y uno se vuelve presente en el momento. Es una práctica muy útil en
meditación pero focalizar la mente tan conscientemente en la respiración puede llevar a evitar justamente la naturalidad necesaria para esta práctica. En vez de intentar practicar diligentemente
es mejor dejar que suceda de manera paulatina y natural. (…)
Es muy común en occidente confundir estos tres términos, desprestigiar el valor que posee la aceptación, según la filosofía oriental, confundiéndola con resignación o conformismo. Suelo escuchar
en aquellos que se inician en el tai chi frases como “aceptar es resignarse a que no va a pasar” o “aceptar es ser conformista, no pelear por nada”. Con el tiempo una aprende a que la aceptación
plena de las cosas no tiene nada que ver con los otros dos conceptos.
Tanto la resignación como el conformismo tienen por detrás excesos emocionales y por ende causan desequilibrios en la energía de la persona. El valor de la aceptación reside en el equilibrio
emocional que conlleva este acto, entonces devuelve a la persona a la armonía, a la estabilidad de su ser y le permite continuar con su camino.
RESIGNACIÓN
Cuando nos resignamos a algo, siempre queda por detrás una frustración, un enojo por
lo que no pudimos lograr. Nos falta comprender que en muchas situaciones no hay nada que uno pueda hacer u otras a veces no es necesaria nuestra intervención. Como nos creemos omnipotentes
suponemos que siempre podemos hacer algo. Nos resignamos cuando vemos que finalmente no va a pasar, pero quedamos enojados para no reconocer que no somos omnipotentes.
Por ejemplo, una persona que desea viajar en avión y no hay lugar en el vuelo. La persona se enoja, se queja, muestra su tarjeta VIP, pero no consigue lugar. Finalmente se resigna a viajar en
otro vuelo, pero queda enojada para no demostrar que no puede y que debe respetar las reglas.
Es necesario comprender que en cada situación hay un aprendizaje y que el mismo se debe aprovechar independientemente del resultado de la situación. Las emociones que quedan estancadas en el
cuerpo nos impiden ver ese aprendizaje, además de desequilibrarnos. La resignación nos deja con la frustración de no haber logrado lo que deseábamos y entonces nos aleja de la armonía.
CONFORMISMO
No es lo mismo ser conformista que estar conforme. Este último tiene que ver con
sentirse bien con lo que uno tiene o hace, ser conformista implica adaptarse a cualquier situación dejando de lado los propios objetivos o deseos. Creo que en el conformismo hay tristeza y tal
vez miedo a ser diferente. Uno no cree en si mismo y entonces se queda ahí a donde lo llevan, triste porque no se siente con la capacidad de lograr lo que desea.
Por ejemplo, una persona que considera que la empresa donde trabaja paga bajos sueldos y desea un aumento. Pero sus compañeros de trabajo tienen miedo de que si reclaman perderán el trabajo,
entonces prefieren no hacerlo. La persona no cree que reclamando sola pueda lograr el aumento, entonces se conforma con su bajo sueldo y recorta gastos para llegar a fin de mes, pero se sigue
quejando que gana poco dinero.
De nuevo, es necesario comprender que siempre hay una opción. Cada acto que realizamos depende de una elección que realizamos previamente. Muchas veces elegimos de manera inconsciente aquello que
nos es más fácil o estamos acostumbrados a hacer. Esos actos acarrean emociones históricas, tristeza, baja autoestima, dependencia, etc., que se acumulan en nuestro cuerpo. Solo cuando elegimos
con consciencia y somos consecuentes con esa elección retornamos a la armonía.
ACEPTACIÓN
La aceptación surge de controlar las emociones que nos genera cada situación y de tomar
consciencia del Ser que somos, ni omnipotentes ni tampoco incapaces de todo. El enojo, la tristeza, la frustración, el autoboicot, la baja autoestima no deben controlar nuestro ser, para así
poder comprender nuestros límites y capacidades de acción (lo que realmente podemos hacer y hasta donde podemos hacer).
Muchas personas no van a comprender esto, pero aquellos que están en el camino comprenden ahora la importancia de la verdadera aceptación a partir de regular las emociones y no dejar que las
mismas nos controlen.
Aceptar tiene que ver con comprender que no siempre podemos hacer algo, que a veces no es nuestro turno y debemos esperar y tolerar. Aceptar es tomar una decisión de manera consciente y luego no
quejarse constantemente por las consecuencias. Aceptar es quedarse en trabajo en el que pagan poco pero no quejarse de eso sino encontrarle la vuelta, o renunciar y buscar un nuevo trabajo.
Aceptar es comprender que debo viajar en el siguiente vuelo porque, por algún motivo que no conozco y no me incumbe, las personas que están en ese avión deben llegar a su destino antes que
yo.
Es soltar el capricho y buscar un nuevo camino. Es desapegarse del yo. No todo es en contra de uno, hay más variables en juego que no manejamos. Solo a través de esta aceptación encontramos la
armonía y podemos seguir adelante.
Quienes seguimos este camino no somos ni conformistas ni resignados. Somos seres valientes que no nos amparamos en las emociones, somos seres que continuamente elegimos nuevos caminos, que no nos
detenemos en la autocompasión, sino que somos compasivos. No nos retiene la lástima, el capricho o el obstáculo. Dejamos de lado todo eso y seguimos avanzando hacia lo único que es importante
lograr en esta vida, la propia evolución de consciencia.
Un guerrero taoísta no se deja sorprender: siempre está en perfecta calma. Su mente intelectual (yi) controla sus emociones (xin) y entonces nada de lo que percibe a través de sus sentidos logra
altearlo.

Un guerrero taoísta es cada uno de nosotros. Las batallas por librar son diversas, los primeros enemigos a vencer están dentro de uno.
Un guerrero taoísta vive en meditación. Ese es el camino, ese es el Tao.
Prejuzgar significa juzgar algo antes de tiempo sin tener completo conocimiento de aquello que se juzga. Implica tomar una decisión anticipada sobre lo que sucederá.
Cuando tenemos un prejuicio, lo que hacemos es definir cómo debe actuar nuestra energía, en función del mismo. Creamos una intención energética para lograr un objetivo definido
por el prejuicio, cortando la posibilidad de que surjan otros resultados de la situación que vivimos.
Supongamos que estamos en la situación A, que tiene como posibles desenlaces las opciones B, C y D pero anticipadamente pensamos que el resultado será C. No sabemos muy bien como ni porqué,
simplemente nuestra creencia, cultura, idiosincrasia, experiencia personal o estupidez, nos llevan a descartar las opciones B y D sin mayor justificación. Inexorablemente
buscaremos el resultado C, dirigiendo nuestra energía en pos del mismo y, aunque existiera la posibilidad de lograr las otras opciones, será casi imposible verlas o alcanzarlas.
Por ejemplo, situación A) busco la billetera antes de salir a trabajar y no la encuentro y pienso: B) la perdí, C) me la robaron, D) me la escondió mi hijo jugando. Una breve auto-evaluación
indica que soy una persona ordenada, descartando la opción B y que mi hijo nunca juega con mis cosas, descartando la opción C. Conclusión: me robaron la billetera. De todos modos reviso un poco
la casa a ver si aparece pero no la encuentro. Busco acá, busco allá pero no está, no la veo. ¡Es que me la robaron! Me voy a trabajar.
Cuando regreso a la noche, después de haberme comprado una billetera nueva y haber denunciado las tarjetas de crédito, veo la billetera sobre la mesa y mi pareja me dice: “Te olvidaste la
billetera, se había caído detrás del mueble y ya la encontré mientras limpiaba”. La billetera se había perdido en la casa (opción B) pero yo nunca la iba a encontrar porque firmemente había
decidido que me la habían robado.
El problema surge cuando el resultado decidido por el prejuicio es imposible de lograr porque no existe o no puede existir. A veces las situaciones están ya definidas, en función de otras
energías que interactúan con la nuestra, y los resultados son distintos, pero como nosotros no lo sabemos, vamos en pos algo que nunca lograremos alcanzar. Si la billetera la hubieran robado y yo
creo que la perdí, aunque busque y busque, la billetera ya no existe. Entonces la energía está enfocada en lograr algo imposible y cuánta energía gastamos en eso,
derrochando!
Cada vez que le decimos a la energía “No, por acá no!” estamos forzando su circulación y cortando la fluidez, dirigiéndonos a destinos irreales o imposibles.
El prejuicio lo realiza la mente racional ignorando la mente emocional, que es la que siente. En el tai chi aprendemos a no prejuzgar al adversario ni a su energía. Buscamos sentir al otro y a
partir de ceder ante su fuerza, podemos tomar la decisión correcta desde el centro de uno mismo, con equilibrio, enraizamiento y atención. Una vez que hemos ponderado todas las peculiaridades de
la situación, actuamos, conectándonos con la energía y siguiéndola sin despegarnos. De esta manera elegimos siempre la opción correcta, porque en realidad no es una elección sino
la misma energía que llega a donde debe llegar.
Estos conceptos se practican en el tai chi desde el empuje de manos o “tui shou”. El trabajo en parejas permite ejercitar los conceptos de ceder, fluir, sentir, concertarse y seguir.
Ejemplos de prejuicios que realizamos a diario:
- Está comida me caerá mal.
- Esa persona no me gusta (sin conocerla).
- Si te subís al árbol te vas a caer.
- ¡Ten cuidado! (asumimos que le va a pasar algo malo).
- No salgas sola de noche porque es peligroso.
- Estás mal vestido o tu cabello es un desastre.
- Todos los pobres roban, son alcohólicos o drogadictos.
- Todos los ricos son avaros, interesados y fríos.
Solo algunos ejemplos de cómo limitamos nuestras opciones a partir de los prejuicios diarios.
Es muy importante lograr que la energía (Qi) circule de manera suave y continua por el cuerpo. Muchos y diversos ejercicios de qigong han sido creados para lograr esto y los mismos se pueden
generalizar dentro de cinco categorías en función del propósito final de la práctica.
Qigong para mantener la salud
El mayor propósito de estos ejercicios de qigong es, en primer
lugar, lograr calma mental y espiritual, paz y armonía. Con este equilibrio mental, uno luego puede incorporar más ejercicios para mantener la circulación de la energía. En esta categoría de
qigong se utilizan tanto posturas estáticas como movimientos meditativos.
Se cree que muchas enfermedades son causadas por los excesos mentales y emocionales que cometemos. Estas emociones desgastan la energía y generan estancamientos en los meridianos y órganos del
cuerpo causando enfermedad. Por ejemplo, la depresión puede causar úlceras estomacales e indigestión. La ira lleva a un mal funcionamiento de hígado. La tristeza causa compresión y rigidez en los
pulmones y el miedo disturba los riñones y la vejiga. Los practicantes de qigong son conscientes de que para eliminar la enfermedad el primer paso es equilibrar y relajar los pensamientos. Esto
se llama “regular la mente”. Cuando la mente se encuentra calma y uno es emocionalmente neutral, la energía automáticamente se regula y corrige los desequilibrios.
En las posturas estáticas de qigong, diseñadas para mantener la salud, la intención principal es deshacerse de los pensamientos para que la mente esté tranquila y calmada. Cuando uno entra en ese
estado de paz, el flujo de pensamientos y emociones se desacelera, y uno se siente mental y emocionalmente en equilibrio. Este tipo de ejercicios meditativos pueden compararse con una práctica de
autocontrol emocional. Cuando uno está en el estado de “no pensamiento” se encuentra relajado y la energía circula naturalmente de manera fluida y fuerte, limpiando las obstrucciones que
encuentra a su paso y por ende, manteniendo la salud.
Los antiguos médicos chinos descubrieron que ciertos movimientos incrementaban la circulación de energía alrededor de los órganos internos. Algunos de estos movimientos son similares a los que
realizan los animales. Es claro que para que un animal sobreviva en un ámbito salvaje debe tener un instinto sobre cómo protegerse. Parte de este instinto está relacionado con proteger su energía
y como restaurarla. Los humanos hemos perdido gran parte de estos instintos a través de los años en los que nos hemos ido alejando de la naturaleza. Algunos ejemplos de este tipo de qigong es el
de “Los cinco animales” y “Las ocho piezas del brocado”.
Pero durante cientos de años, los practicantes de qigong se han observado a si mismos y también a la naturaleza y han aprendido que la circulación energética cambia con las estaciones y que es
necesario realizar ajustes de acuerdo a las mismas para mantener la salud. También aprendieron que en cada estación los problemas de salud se orientaban siempre hacia determinados órganos y
síntomas. Por ejemplo, a principio de otoño los pulmones deben adaptarse al aire mas frío y seco que uno respira. Mientras el cuerpo realiza esta adaptación, los pulmones se encuentran más
susceptibles y las personas entonces contraen resfríos más fácilmente.
El sistema digestivo también se ve afectado con los cambios estacionales. El apetito puede variar y haber diarrea o constipación. Cuando la temperatura desciende los riñones y la vejiga pueden
traer problemas. Cuando el funcionamiento de los riñones pierde su armonía podemos sentir dolor en la parte baja de la espalda. Entonces, focalizando en los desordenes estacionales, se crearon
movimientos de qigong orientados a acelerar los procesos de adaptación. Un ejemplo puede ser el “qigong de las cuatro estaciones”.
Qigong para curar enfermedades
Algunos movimientos no solo permiten mantener la salud sino también curar ciertas enfermedades. Utilizando sus conocimientos sobre el Qi, los médicos chinos investigaron hasta desarrollar
variados movimientos que pueden ayudar a curar algunas enfermedades y deficiencias en la salud de las personas. Naturalmente, no eran muy distintos al resto de los movimientos de qigong ya que
muchas de las enfermedades son causadas por desequilibrios en la energía. Cuando el desequilibrio se da durante un tiempo prolongado, los órganos comienzan a verse afectados y físicamente
dañados. Mientras que el desequilibrio se encuentra solo en el plano de la energía, sin causar aun daño físico, los movimientos de qigong orientados a mantener la salud pueden utilizarse para
reajustar la circulación y tratar el problema.
Sin embargo, si la enfermedad es mas seria y los órganos se encuentran afectados, la situación es más crítica. En este caso, un tratamiento específico es necesario. Este tratamiento puede ser
realizado con acupuntura, hierbas o una operación. Algunos ejercicios de qigong están diseñados para acelerar los procesos de curación o también curar la enfermedad. Por ejemplo, las úlceras y el
asma pueden curarse con simples ejercicios de qigong. Recientemente, tanto en China como en Taiwán, se ha demostrado que ciertos ejercicios de qigong son efectivos en el tratamiento de
determinados tipos de cáncer.
La digitopuntura y el masaje qigong también son utilizados, en vez de agujas, para ajustar los desequilibrios energéticos. Esto es realizado por expertos en qigong que utilizan su propio Qi para
restablecer el de los pacientes. Son prácticas antiguas chinas y japonesas como el shiatzu.
Qigong para prolongar la vida
Las categorías anteriores de qigong permiten
mantener la salud y curar enfermedades de acuerdo a teorías y principios simples y conservadores de la medicina china. Una exploración mas profunda llevó a los practicantes hacia la búsqueda de
un método para, no solo mantener la salud, sino también aumentar la circulación de energía y fortalecer los órganos. Alrededor de un estilo más agresivo de qigong, buscaron superar el curso de la
naturaleza, rechazando la idea de que la vida de una persona depende de su destino. Creían que si lograban comprender el curso de la naturaleza por completo (el Tao) lograrían encontrar un forma
de alargar la vida.
Durante más de 900 años de investigación, los meditadores de qigong descubrieron como ralentizar la degeneración de los órganos, que es la clave para prolongar la vida. Existieron en la historia
muchos budistas y taoístas que vivieron más de 150 años. Se dice en estos ámbitos que “quien muere a los 120 años, muere joven”.
Desafortunadamente, este entrenamiento de qigong ha sido secreto durante mucho tiempo. Recién en los últimos 20 años estas teorías y métodos han salido a la luz. Un ejemplo de ejercicios de
qigong de esta categoría es el “lavado de medula/cerebro” cuya finalidad es potenciar la circulación energética en la médula y el cerebro para mantenerlo saludable y joven.
La médula produce la mayoría de los glóbulos de la sangre que a su vez llevan nutrientes a los órganos y otras células del cuerpo y permiten la eliminación de toxinas. Cuando la sangre es
saludable y la circulación funciona correctamente, el cuerpo completo se encuentra bien nutrido y saludable y entonces logra resistir a las enfermedades. Cuando la médula es limpia y joven
produce gran cantidad de glóbulos sanos que realizaran su trabajo eficientemente. Todo el cuerpo se mantendrá saludable y los órganos no se degenerarán.
Aunque esta teoría parece simple, el entrenamiento es difícil. Primero es necesario aprender a potenciar la energía y llenar los ocho meridianos extraordinarios y luego aprender a llevar la
energía hacia la médula para “lavarla”. Excepto en el caso de taoístas y budistas, muy pocas personas llegan a los 150 años. La razón de ello es que el proceso de entrenamiento es largo y arduo.
Es necesaria una mente limpia y un estilo de vida simple para poder concentrarse enteramente en el entrenamiento. Sin una vida pacifica, el entrenamiento no será efectivo. Este es el motivo por
el que los monjes viven alejados en las montañas. Esto no es posible para una persona común, pero de todos modos una práctica regular de qigong podrá brindar longevidad y vitalidad.
Qigong para las artes marciales
Durante la dinastía “Liang” los artistas
marciales utilizaban el qigong para aumentar la efectividad de su arte. Este entrenamiento también permite mejorar la salud y se utiliza ampliamente en la actualidad. Sin embargo, algunos
artistas marciales recurren a ciertos ejercicios de qigong, que saben que perjudican su salud, pero con los que también logran mejorar su habilidad marcial. Un ejemplo de este tipo de qigong es
el de la “palma de hierro”, comúnmente practicado por artistas marciales de diversos estilos.
Qigong para la iluminación
Los taoístas y budistas utilizaban también el
qigong para alcanzar niveles superiores a los de las personas comunes, buscando la iluminación. El objetivo es encontrar una forma para elevarse por sobre el sufrimiento humano natural y escapar
de los ciclos de continua reencarnación. Para lograr esto, el “lavado de medula/cerebro” también es necesario, ya que permite que la energía se dirija a la cabeza, donde el espíritu reside y
elevar la energía del cerebro.
Artículo original: Five Qigong Categories. Dr. Yang, Jwing-Ming
Nuestra vida también tiene momentos yin y momentos yang y entonces debemos fluir suavemente para que podamos crecer y evolucionar. Hay días que estamos más cansados o más activos. Períodos
completos donde sentimos que todo es más difícil, otras veces a la cosas salen fácilmente. Simplemente son etapas más yin o más yang por las que pasamos habitualmente, pero que sentimos más o
menos profundamente en función de las emociones del momento.
En las cosas más básicas de la vida diaria podemos ejercitar la fluidez. En la casa, con la tarea de los chicos, conducir al trabajo, simplemente respetando al proceso como se está dando
a través de la aceptación de las cosas que no podemos manejar.
Si el tráfico está lento o atascado fluir implica no quejarse, no tocar bocina y aceptar el momento yin de quietud que nos toca pasar. La rutina hay que aceptarla tal y como es porque todos
tenemos ciertas cosas que hacer todos los días y no hacerlas solamente no provoca un exceso al día siguiente que tendremos que trabajar doble.
Para los grandes proyectos y las decisiones trascendentales de nuestra vida nos encanta planificar hasta el más último detalle. Cada vez que nos salimos un poco del camino, nos retamos y cuando
aparece una piedra, nos la quedamos mirando. Es que la planificación es tan rígida que nos quitamos la posibilidad de fluir.
Mejor que un mapa detallado, es usar una brújula, porque en el camino hacia el objetivo hay procesos de mutación con etapas yin y etapas yan. No hace falta seguir un mapa cuando
sabemos a donde queremos llegar. En el camino cruzaremos piedras, baches y aguaceros pero también días de sol y terrenos llanos.
Es necesario comprender que el proceso de mutación siempre existe, a pesar que no lo queramos aceptar. Creer que existe la posibilidad de ir por un camino recto sin vaivenes ni
dificultades es una ilusión porque siempre el cambio y el crecimiento se dan a través de las curvas de la fluidez.
La diferencia entre aceptar el yin y el yang en la vida diaria y no aceptarlo, radica en la conciencia que podemos lograr para percibir en que faceta estamos, en no llegar al exceso irremediable
y poder volver al centro para luego ir al otro lado. Quien no acepta la dualidad no es conciente de donde está parado y a pesar de creer que sigue una línea recta, camina en curvas cada vez más
desalineadas.
Hay diversas maneras de mejorar en la práctica de tai chi sin necesariamente practicar la Forma. En las actividades diarias podemos aumentar nuestra consciencia y atención utilizando los
principios del tai chi. Algunos ejemplos:
» Hazte el hábito de alinear conscientemente tu cuerpo en cualquier momento, cuando estás esperando en una fila, sentado en el colectivo o mirando televisión.
» Practica visualizando la Forma de un movimiento a la vez con los ojos cerrados. Incorpora las sensaciones dentro de cada movimiento. Por ejemplo, como sientes el cuerpo cuando
das un paso adelante y flexionas la rodillas.
» Practica los pasos utilizados en la Forma, como ser paso en falso, patada con el talón, paso de transición, etc.
» Experimenta el lleno y el vacío. Transfiere lentamente el peso de tu cuerpo de una pierna a la otra al caminar y siente ese movimiento. O transfiere el peso de un lado a otro
desde la postura de ancho de hombros.
» Practica relajando tus codos y hombros mientras te lavas los dientes, barres tu casa o lavas los platos.
» Mejora tu equilibrio para reflejarlo en la Forma y en tu manera de caminar.
» Apoya las manos en la mesada de la cocina o en el respaldo de una silla y levanta una pierna por varios segundos. Luego puedes probar utilizando una sola mano de apoyo o ninguna.
» Realiza los movimientos de tu vida diaria sintiendo una resistencia en el aire alrededor tuyo o como si te movieras dentro del agua. Captura esas sensaciones e incorpóralas a la Forma.
» Medita para ayudar a clarificar la mente y mantener la calma y la focalización.
» Baja la velocidad de tu vida un poquito. Las rutinas de la vida cotidiana usualmente nos llevan a una velocidad inconsciente y a estar constantemente en apuros. Eso puedes
cambiarlo con tu intencion.
» Frena y presta atención a los detalles que la vida te ofrece. Los olores en el aire, la manera que se siente el pie cuando toca el piso, las cosas que puedes ver al expandir tu
visión. Esas cosas están alrededor nuestro y generalmente las pasamos por alto.
El tai chi está en la vida diaria, solo es cuestión de aprovechar las oportunidades para practicarlo.
Fuente: “Tai Chi as a form of vestibular rehabilitation” - Journal of Otolaryngology - Volume 141
Una reciente investigación afirma que el tai chi podría ayudar a personas con desordenes vestibulares, un problema de salud que puede generar mareos, vértigo, falta de equilibrio, nauseas,
fatiga, ansiedad, problemas de audición y hasta falta de concentración.
Este estudio, publicado recientemente en el “Journal of Otolaryngology”, evaluó la utilidad del tai chi chuan en pacientes con esta enfermedad en quienes las terapias habituales no habían
sido de ayuda. Para el mismo se trabajó con 21 personas en rehabilitación en un programa de 8 semanas de práctica.
Antes y después del programa de tai chi se evaluaron los factores relacionados al equilibrio y a la manera de caminar. En ambos casos se reportaron mejoras en los síntomas vestibulares
reflejados directamente en una mejor capacidad de mantener el equilibrio de manera estática y en movimiento.
De esta manera el estudio demostró que el tai chi puede ser un tratamiento alternativo dentro de un programa de rehabilitación de desordenes vestibulares. Los investigadores sugieren que el
tai chi promueve la coordinación a partir de la relajación y que esta disciplina puede ser útil en aquellos pacientes que no reportan mejorías a través de las terapias convencionales.
Bibliografía: "La Raíz del Chi Kung Chino" de Yang Jwing Ming - Editorial Sirio
Focalizar la energía implica tener conciencia de la misma el 100% del tiempo y darle una intención concreta a la circulación a través del
pensamiento, para que la energía se dirija a donde deseemos.
Esto significa que “el Yi guía el Chi”: la mente guía la energía. Una mente dispersa genera energía dispersa, entonces para focalizar la energía debemos primero focalizar
la mente.
Para la filosofía china, existen dos tipos de mentes:
» La mente inteligente (yi): representa el criterio racional y lógico. Se genera a partir de pensar con claridad y es tranquila, sosegada y despejada.
» La mente emocional (xin): expresa los sentimientos, las emociones y los deseos. Esta mente puede estar excitada, energizada o confusa.
Cuando estas dos mentes trabajan en conjunto, se manifiesta la personalidad interna. Para lograrlo es necesario utilizar la mente inteligente para regular la mente emocional.
Este proceso se llama “Atrapar al mono y domar al caballo”. El mono representa la mente emocional (xin) y el caballo representa la mente inteligente (yi). La mente emocional es como un mono que
está siempre saltando de una rama a otra. Es necesario sujetarlo a una cuerda y adiestrarlo para que, aunque siga siendo emocional y excitable, permanezca bajo control. La mente inteligente es
como un caballo, fuerte y muy útil, pero al que aun hay que domar y ensillar antes de poder montarlo. Una vez que el caballo ha sido domado y adiestrado, estará tranquilo, equilibrado y
relajado.
Solo entonces la mente inteligente podrá controlar a la mente emocional y la persona se encontrará tranquila y relajada. La inteligencia será dueña de las emociones y será posible regular la
mente inteligente a un nivel de meditación profundo alcanzando el estado de “pensamiento de no pensamiento”.
Una vez logrado este estado, la mente estará lo suficientemente despejada para percibir las cosas con precisión. Si la mente emocional se encuentra regulada podrá utilizarse para percibir
lo que está ocurriendo en el interior y luego usar la mente inteligente para corregirlo.
El proceso para regular la mente consiste en lograr primero tranquilidad, luego equilibrio, paz, pensamiento y por último, progreso. Lo primero que se debe aprender es a tranquilizarse. Una vez
tranquilo será posible ver lo que se desea y fortalecer la mente (equilibrio). Este equilibrio y fortalecimiento mental es la intención (yi). Solo después de saber lo que exactamente se desea, se
conseguirá paz mental y podrá relajarse emocional y físicamente. Entonces es necesario pensar y concentrarse para llevar a cabo la intención. Cuando la mente se encuentra pensativa y concentrada,
la energía fluye y se progresa hasta lograr lo deseado.
La intención surge de los pensamientos de la mente inteligente. En general estos son tranquilos y sosegados entonces no perturban emocional o mentalmente. Lo que suele suceder es que los
pensamientos que surgen de la mente emocional se apoderan de los generados por la mente inteligente.
Por ejemplo, cada noche uno pone el despertador con la intención de levantarse a una determinada hora para ir a trabajar. Este pensamiento surge de la mente inteligente. A la mañana cuando suena
el despertador, surge un pensamiento de la mente emocional, como la pereza, y uno decide dormir un ratito más y llega tarde al trabajo. Luego uno se siente culpable y apenado.
Los pensamientos que surgen de la mente emocional son considerados de fuego, porque son capaces de perturbar y excitar. Los pensamientos que surgen de la mente
inteligente son considerados de agua porque poseen la capacidad de enfriar las emociones. Regular el fuego de la mente emocional implica enfriarlo con el agua de la mente
inteligente.
El primer paso para regular la mente tiene que ver con “inspeccionar y observar”, es decir investigarse y comprenderse a uno mismo, para lo cual se debe apartar la atención del mundo para
concentrarla en lo interno, en búsqueda de la tranquilidad y el equilibrio. Después de haber descubierto las causas de la perturbación emocional se podrá utilizar a la mente inteligente y
a la sensación consciente para detener la actividad de la mente emocional, liberándola de la esclavitud de las ideas, de las emociones y de los pensamientos que surgen en ésta.
Entonces, a través de la focalización de la mente, favoreciendo la inteligente sobre la emocional, es posible lograr tranquilidad, equilibrio y paz y definir certeramente la intención y sentir el
fluir de la energía en el cuerpo para regular la misma y llevarla también a un estado de equilibrio.
Para poder regular la energía y luego focalizarla en función de la intención es necesario aprender a escucharla. Escuchar quiere decir prestar atención a lo que se experimenta y se siente
solamente tomando conciencia de la energía. Solo sabiendo que está sucediendo con la energía en cada momento será posible aplicar una estrategia que permita lograr lo deseado.
Cuando se desea que la energía haga algo es necesario primero generar una idea, una intención desde la mente inteligente y luego, saber dónde se encuentra la energía. Con el origen
(sensación de la energía) y el destino (intención) definidos es posible entonces dirigir la energía con la mente inteligente, o “utilizar el yi para guiar el chi”.
La energía se comporta como el agua: no se la puede empujar, pero si guiar o dirigir. Cuando es dirigida circula de manera continua y sin retenciones. Cuando es empujada, se desborda y toma
canales equivocados. Como la energía sigue al pensamiento, lo único que se debe hacer es poner el pensamiento en el destino, pero de manera constante y focalizada. Cualquier
sublevación de la mente emocional o desconcentración harán que la energía cambie de rumbo.
Cuando la intención es fuerte (constante y determinada) la energía es fuerte y posee la capacidad de llegar a destino. Cuando la intención es débil, también lo es la energía. De esta manera es de
suma importancia entrenar la mente inteligente para controlar la emocional y lograr la capacidad de generar una intención y mantenerla en el tiempo. A su vez, es necesario
establecer la comunicación entre la mente inteligente y la energía, a través del sentir consciente de ésta última, para poder dirigirla correctamente.
Una vez logrado esto, será posible regular la energía del cuerpo para restablecer el equilibrio. De acuerdo a su función es posible regular dos tipos de energía en el cuerpo:
» La energía de los meridianos que lleva el suministro a los órganos internos, a la médula y al cerebro. Los desequilibrios en esta circulación energética son los que surgen a
partir de las emociones y generan bloqueos y enfermedades.
» La energía defensiva del cuerpo, que sale desde los meridianos hacia la piel y cuya función es proteger el cuerpo de las influencias negativas del entorno. También esta energía
se dirige hacia adentro de los huesos para nutrir la médula y tonificar los glóbulos rojos y blancos, protegiendo interiormente.
Establecer la comunicación entre la mente inteligente y la energía es el factor clave en este proceso. La energía circula en el cuerpo de dos formas: automáticamente por los meridianos haciendo
que funcione el cuerpo, e intencionalmente, para lograr objetivos determinados. Es en este segundo caso donde se debe utilizar plenamente la conciencia para establecer la comunicación
entre la mente y la energía.
Por ejemplo, cuando se desea levantar un objeto primero se define la intención de levantar. Es esta intención la que dirige la energía a los brazos para que funcionen los músculos. En una acción
concreta y de corto plazo es fácil mantener la mente focalizada de manera constante. El desafío consiste en lograr esta focalización en el largo plazo.
Para ello, una vez definida la intención (habiendo logrado ya la tranquilidad, el equilibrio y la paz) para mantener el progreso, es decir el fluir de la energía dirigida por dicha intención
hacia el destino, es necesario mantener la tranquilidad, el equilibrio y la paz a través del control constante de la mente emocional con la inteligente y por ende la comunicación entre ésta
última y la energía. Es necesario entonces verificar constantemente el estado de la mente emocional y la ubicación de la energía porque solo a través focalización constante de la mente
inteligente es posible lograr que la energía llegue al destino deseado.
A fin de cuentas es esto lo que nos enseña el tai chi marcial. Para lograr un ataque certero en el tai chi se debe utilizar la intención (destino del golpe) para guiar la energía, que ingresa
desde la tierra por los pies y llega a la mano que golpea. En todo ese trayecto es necesario sentir la energía y focalizar la mente para dirigirla y para ello es necesario estar tranquilo, en
equilibrio y en paz.
Es importante conocer los progresos que ha hecho la ciencia en relación al estudio del Qi, concepto referido a la “energía vital” según la medicina china. Esto evitará quedar estancado en los
conceptos antiguos y mejorar los niveles de comprensión.
En la antigua China, las personas no sabían nada sobre electricidad. Solo sabían, a partir de la acupuntura, que una aguja era insertada en un punto y algún tipo de energía distinta al calor era
producida causando temblores o picazón. No fue hasta hace unas pocas décadas, cuando los chinos estaban mas familiarizados con la energía eléctrica, que comenzaron a reconocer que esa
energía circulante en el cuerpo que ellos llaman Qi, podría ser la misma que hoy la ciencia llama “bioelectricidad”.
Es necesario analizar los descubrimientos de la ciencia sobre la energía bio-electromagnética. Muchos reportes sobre bioelectricidad han sido publicados y los resultados de los análisis se
relacionan ampliamente con las experiencias del qigong chino. Por ejemplo, durante una investigación electro-fisiológica en la década del 60, los investigadores descubrieron que los huesos son
piezoeléctricos, lo que significa que bajo tensión la energía mecánica es
convertida en eléctrica en forma de corriente. Esto puede explicar una de las practicas del qigong “lavado de medula / cerebro” en el que se tensiona los músculos y huesos en pos de aumentar la
circulación de Qi.
Ahora comprendemos que el cuerpo humano esta constituido por diversos materiales conductivos y que posee un circuito y un campo electromagnético. Esta energía electromagnética es
continuamente generada por el cuerpo humano a partir de las reacciones bioquímicas que surgen de la alimentación y la respiración y además circula por el cuerpo.
Adicionalmente, el cuerpo se ve afectado por los campos electromagnéticos externos como el de la Tierra, los generados por las nubes, etc. Cuando se practica qigong es necesario considerar estos
elementos externos.
Numerosos experimentos llevados a cabo en china, Japón y otros países demuestran como los campos electromagnéticos externos pueden afectar la circulación energética del cuerpo. Muchos
acupunturistas utilizan electricidad e imanes en sus tratamientos. Ubicando un imán en el punto adecuado, el campo magnético del imán suavemente influye sobre el humano alterando la circulación
energética del meridiano. También, al insertar una aguja en el punto de acupuntura y conducir electricidad a través de la misma se alcanzan los canales energéticos directamente.
A pesar de que muchos investigadores han realizado experimentos con éxito, ninguno ha logrado publicar pruebas convincentes y detalladas de los mismos. Como muchos intentos de explicar los cómo y
los porqué de la acupuntura, las pruebas concluyentes son elusivas y muchas respuestas quedan sin responder. Estas teorías son recientes y queda mucho aun por investigar.
La mayoría de las investigaciones en relación al campo electromagnético de cuerpo se han hecho sobre la acupuntura. Hoy día se sabe que la conductividad de la piel es mayor sobre los
puntos de acupuntura y que es posible localizar exactamente la ubicación de cada punto midiendo la conductividad de la piel. Muchos de estos reportes prueban que la acupuntura es
razonable y posee científica.
Sin embargo, muchas incógnitas se deben resolver antes de encontrar la relación entre la bioelectricidad y el Qi. Por ejemplo, ¿cómo puede la mente guiar al Qi (electricidad)? ¿Cómo puede la
mente generar una fuerza electromagnética para hacer circular la energía por el cuerpo? ¿Cómo se ve afectado el campo humano por los demás campos electromagnéticos existentes? ¿Cómo es posible
reajustar los campos?
El futuro del qigong y las investigaciones sobre la bioelectricidad son prometedores. Es tiempo de utilizar la tecnología moderna para comprender los conceptos ancestrales ignorados por occidente
por miles de años.
El tai chi es un arte marcial que consiste en movimientos fluidos y gráciles. Muchas veces es llamado “meditación en movimiento” y enfatiza la suavidad sobre lo duro, lo interno sobre lo externo
y el ceder antes que la confrontación.
Practicado durante siglos en China, el tai chi ha evolucionado para ser un sistema de unos 100 movimientos diseñados para potenciar la circulación de “chi” o la energía interna del cuerpo. Los
taoístas creían que el estancamiento de energía causa enfermedades y envejecimiento. La naturaleza se encuentra en constante movimiento y el tai chi previene el estancamiento.
Significativos beneficios para la salud
Aunque se lo conoce mas por promover la sanación interior y la relajación que por su capacidad aeróbica, la práctica del tai chi ayuda a bajar la presión arterial casi tanto como un ejercicio
aeróbico de moderada intensidad, de acuerdo a los estudios realizados por la “Johns Hopkins University School of Medicine” en 1998. Otro estudio presentado por la “Harvard Health Letter” en 1997
indicó que el tai chi reduce los niveles de algunas hormonas del estrés y mejora la tonicidad muscular, sobre todo de las extremidades inferiores, disminuyendo el riesgo de caídas (principal
factor de riesgo en adultos mayores).
Parece simple pero requiere mucho tiempo de práctica
Las secuencias de movimientos de tai chi intentan movilizar suavemente la energía a través de todo el cuerpo. Las posturas estimulan o sedan (según sea necesario) la energía que circula por los
canales o meridianos, influenciando los diversos órganos. Cada movimiento está definido por una alineación y balance específicos del cuerpo, sin embargo, como el agua en un arroyo, el movimiento
nunca para.
A pesar de que estos movimientos lentos y suaves parecen simples de ejecutar, requieren intensa concentración y un desarrollo energético a través de los años de práctica.
Una variedad de estilos han sido desarrollados, incluyendo el Yang, Chen, Wu y Sun. Cada estilo posee “Formas” propias que son combinaciones de movimientos y posturas que fluyen continuamente
hacia la siguiente. Las posturas y la respiración se originan en el “dantien”, centro energético ubicado un par de dedos debajo del ombligo.
Debido a la cantidad de estilos de tai chi que existen y la cantidad de escuelas que ofrecen instrucción, es difícil conocer un número aproximado de practicantes en Estados Unidos (o el mundo).
Pero a medida que mas personas se decepcionan con los sistemas de salud actuales y los aspectos impersonales de la atención médica, el tai chi y otras prácticas que tratan a la persona como un
todo, se hacen cada vez mas populares.
Los movimientos reflejan los conceptos circulares del universo
Las enseñanzas del tai chi derivan de la complementaria relación entre el yin y el yang, dos fuerzas fundamentales, que según el taoísmo, armonizan el universo a través de su interacción.
El yin y el yang son la base de la medicina tradicional china y la filosofía china, y a su vez son la base del tai chi. Lo externo es yang, lo interno es yin. Estirar es yang, volver al centro es
yin. Representan el balance de la naturaleza, son las polaridades duales que mantienen el equilibrio y sin ellas, habría caos, enfermedad y destrucción.
El tai chi revitaliza todo el cuerpo, reconstruyendo células y dando energía. Trabaja sobre los huesos, músculos y tendones, estirándolos para facilitar la circulación y la respiración. Cuando la
circulación mejora, la relajación puede ser mas profunda. Con mayor relajación es posible desarrollar mayor flexibilidad. Por ende, el tai chi permite que los músculos se relajen y las
articulaciones sean mas flexibles.
Los diversos estilos de tai chi persiguen los mismos objetivos, a pesar de sus diferencias técnicas y de aprendizaje. Muchos movimientos están tomados de los animales, pero la circularidad de los
mismos refleja la circularidad del universo y la eterna conexión entre todas las cosas.
Durante cada clase, los practicantes aprenden movimientos y secuencias, pero es mejor si practican diariamente. La energía del grupo es muy importante y un buen maestro también. Un maestro
experimentado podrá facilitar la energía de mejor manera a todo el grupo de práctica.
El maestro debe ser compasivo, cálido, amable, sabio, y debe demostrar su propia experiencia enseñando tai chi, sin importar su linaje, estilo o escuela.
Se encuentra ampliamente documentado que el tai chi, el qi gong y otras disciplinas como el reiki o la meditación, pueden colaborar en los procesos de sanación de diversas enfermedades o dolencias
emocionales como la depresión, los ataques de pánico o las fobias. Pero es importante decir que ni el tai chi, ni ninguna otra disciplina, podrá hacer por uno lo que uno ya no está dispuesto
a hacer por si mismo.
También pienso, tal y como me sucedió a mi hace algunos años, que el tai chi entra en el cuerpo a pesar de uno mismo, y de repente uno se encuentra haciendo cosas que antes hubieran sido
inimaginables.
Cuando uno comienza su práctica de tai chi no sabe muy bien que esperar. No se espera la profundidad que ofrece esta disciplina y sorprende trabajar las emociones a través del movimiento. Al
inicio uno se encuentra con emociones con las que no se quiere enfrentar, simplemente porque las ha esquivado toda la vida. Gran parte de las personas abandona la práctica cuando el tai chi
les pide lidiar con sus emociones para poder avanzar.
Las personas que superan ese paso ya han hecho mas que suficiente: han decidido generar un cambio en sus vidas. Cuando uno ya está dispuesto al cambio, éste sucede, mas tarde o mas
temprano, pero a través de la perseverancia, llega inevitablemente.
A partir de allí, y si uno logra entregarse a la práctica y recibir lo que la disciplina da, el tai chi se irá colando lentamente hacia dentro del cuerpo, de manera suave y sutil. Comienza entonces
el proceso de Aceptar, Soltar y Limpiar necesario para cada
emoción, situación y relación que debamos sanar para evolucionar.
Al armonizar las distintas energías del cuerpo (llámense chakras, yin-yang, etc.) lo que se obtiene es una mayor capacidad para lidiar con las situaciones y las emociones, una
mayor visión interna y externa que nos permite ver otras posibilidades de acción y nuevas formas de hacer las cosas y también una mayor comprensión de lo vivido, que
permite, a la larga, soltar.
Pero este proceso no sucede sino a través de la perseverancia en la práctica y a partir de la propia decisión de cambio. Ni el tai chi, ni el maestro pueden forzar al practicante a
cambiar o a asistir a la clase. Ese es el propio granito de arena que uno debe poner.
El cerebro se resiste a cambiar sus propias estructuras de pensamiento y acción, puesto que eso implica un gran esfuerzo, entonces surge el boicot interno: “estoy cansado”, “voy mañana”, “yo no
puedo”. Para generar un cambio en las estructuras cerebrales es necesaria la repetición del nuevo hábito que se desea adquirir.
Si uno logra aprender algunos movimientos de tai chi básicos y los practica en su propia casa, probablemente luego el cerebro pedirá mas tai chi! Es una teoría interesante, lo importante de destacar
es que implica perseverancia y voluntad por parte de la persona y eso es algo que cada uno posee o desarrolla por si mismo ante el deseo real de estar mejor.
Por supuesto que costumbres arraigadas por años en el cuerpo serán más difíciles de cambiar, sobre todo si son reacciones emocionales que son parte de nuestro ser. Cuantos días lleve el cambio o
incorporar el proceso de cambio no es importante. Lo que vale es tener confianza y fe de que a través de la perseverancia en la práctica uno logrará estar mejor.
Hace unos días, en una charla con alumnos, hablábamos de “admirar a los maestros” y de cómo esa admiración es una forma más de las personas de sacarle energía a otras o, de manera
contrapuesta, de dar pasivamente nuestra energía a otros sin tener conciencia de las consecuencias.
En cualquier ámbito existen personas que viven de la admiración. Entre los niños siempre existe uno que sobresale, por lo simpático, dulce o travieso. Entre los adolescentes, ser una figura admirada
es casi el objetivo de muchos jóvenes. Pero de adultos, cuando ya deberíamos ser plenamente conscientes de lo que hacemos con nuestra energía, necesitamos ser más cautos respecto a este tema.
Es que simplemente la persona que necesita ser admirada y, para lograr ello, oculta ciertos aspectos de su vida sobresaltando otros, es una persona que necesita de la energía ajena para vivir.
Cuando uno trabaja sobre su propia energía y es consciente de su cuerpo, no ve la necesidad de recurrir a la energía de otros. Es más, usar la energía de los otros se convierte en
algo poco ético, por decirlo de alguna manera. Porque cuando uno comprende el concepto de energía, de cómo se transmite (se da voluntariamente o roba), como se cuida y tonifica, comprende también que
obtener energía de otros no es rentable a largo plazo.
También está la contraparte, las personas que admiran. Estas personas dan voluntariamente su energía a otra persona a través de miradas, pensamientos, atención, etc. Es a veces inevitable admirar los
logros de otras personas y envidiarlas un poquito. Pero sería interesante intentar aprender desde esa admiración, intentar que los logros de los otros se conviertan en metas propias y accionar en pos
de alcanzarlos. Cuando aquello que admiramos se convierte en motivación propia para evolucionar estamos reutilizando la energía que entregábamos voluntariamente en nosotros
mismos.
Y todo esto viene a colación de admirar a los maestros de tai chi, qi gong, meditación o ese que nos está enseñando el camino en este momento. Estas personas son, en primer lugar, personas, que para
lograr enseñar lo que enseñan han transitado un camino generalmente arduo y trabajoso. Sus enseñanzas son fruto de la propia vida. Y no se puede enseñar lo que no se ha vivido, a través de
las miserias y dificultados por las que pasamos todos los mortales.
Respeto a los seres que cuentan sus propios procesos de aprendizaje y evolución en vez de mostrar formulas secretas. Respeto a aquellos que me explican como lo hicieron, me dan ideas de cómo hacerlo
yo y luego me dejan libremente hacer lo que yo desee con ese conocimiento.
Siempre digo que no se puede enseñar un movimiento de tai chi que previamente no ha pasado por el cuerpo propio. Enseñar tai chi es, en primer lugar, un descubrimiento. Un descubrimiento de
las propias emociones y tensiones que libera cada movimiento. Si podemos relatar ese descubrimiento a los alumnos es un gran paso. Si los alumnos lo interpretan y logran ejecutar un
movimiento propio, como cada uno lo necesite en cada momento, diría yo que hemos aprendido. Porque ambos aprenden, tanto maestro como alumno, al enseñar de ese lugar, sin admiración sosa de
por medio. Y entonces cada uno hace su propio tai chi, sigue su propio Tao.